
Tras 1492, Granada dejó de ser capital nazarí para convertirse en escaparate del nuevo poder cristiano. En pocas décadas se levantaron la Capilla Real, la Catedral, monasterios y palacios renacentistas que hoy definen buena parte del centro histórico. Esta página explica qué transformaciones urbanas y culturales trajo aquel cambio, cómo se relacionan con lo nazarí anterior y qué edificios permiten leer esa capa cristiana de la ciudad.
Por qué es importante
Panteón real
Isabel y Fernando eligieron Granada como su lugar de enterramiento, un gesto político que anclaba la corona a la ciudad recién incorporada.
Renacimiento español
Obras como la Catedral, el Monasterio de San Jerónimo o el Palacio de Carlos V están entre los ejemplos más ambiciosos del Renacimiento en España.
Transformación urbana
La medina se reordenó alrededor de nuevas plazas, iglesias y conventos, muchos construidos sobre antiguos edificios andalusíes.
Contexto histórico
Un cambio negociado y luego endurecido
Las Capitulaciones de 1491 prometían tolerancia religiosa, pero en pocos años esas garantías se erosionaron con las conversiones forzadas y la expulsión posterior de los moriscos en 1609.
Superposiciones visibles
La Iglesia del Salvador se construyó sobre la antigua mezquita mayor del Albaicín; el Corral del Carbón, alhóndiga nazarí, sirvió luego como corral de comedias.
Lo que puedes ver hoy
Información útil
- Capilla Real y Catedral se visitan juntas y están muy cerca de la Alcaicería.
- Respeta el silencio en las capillas activas y evita el flash.
Preguntas frecuentes
¿Están enterrados allí los Reyes Católicos?
Sí, en la Capilla Real, junto a Juana I y Felipe I. Es uno de los conjuntos funerarios reales más importantes de España.
¿La Catedral estaba prevista desde el principio?
Se proyectó poco después de 1492 y sus obras se prolongaron durante más de dos siglos, con cambios importantes de estilo.
¿Puedo visitar el Palacio de Carlos V?
Sí: está dentro del recinto de la Alhambra y su patio circular es de acceso libre; alberga además museos.

