
Plaza Nueva
El kilómetro cero de la Granada turística.

Es el paseo donde Granada cuenta toda su historia en cinco minutos: árabe, cristiana, romántica.
Pocas calles cuentan tanto en tan pocos metros. La Carrera del Darro sigue el curso del río Darro al pie de la Alhambra desde Plaza Nueva, atravesando dos puentes medievales y bordeada de casas señoriales, conventos y tabernas con encanto.
A medio camino encontrarás el Bañuelo, unos baños árabes del siglo XI perfectamente conservados, y el Convento de Santa Catalina de Zafra. Sigue caminando y llegarás al Paseo de los Tristes, con sus terrazas frente a la Alhambra iluminada. Es, sencillamente, una de las calles más bonitas de España.
Cómo llegar
Comienza en Plaza Nueva, sigue el río Darro hacia el este.
Mejor momento
Atardecer, cuando los muros se tiñen de oro y suena el río.
La Carrera del Darro nace en Plaza Nueva y sigue el río Darro encajonado entre el Albaicín y la colina de la Alhambra. Es un paseo corto —unos 700 metros— pero concentra puentes medievales, casas señoriales, iglesias mudéjares y el rumor del agua bajo los pies. Cada pocos metros conviene levantar la vista: las torres de la Alhambra aparecen y desaparecen entre los tejados.
El Bañuelo, unos baños árabes del siglo XI con claraboyas en forma de estrella, es de lo más antiguo que se conserva en la ciudad. Enfrente, la Casa de Castril luce una portada renacentista con la famosa inscripción "Esperándola del cielo". Más adelante, la Casa de Zafra y la iglesia de San Pedro y San Pablo marcan el paso hacia el Paseo de los Tristes, donde la Alhambra se planta sobre ti a plena vista.
A primera hora está casi vacía y la luz entra rasante; al atardecer se llena y los músicos ocupan el Paseo de los Tristes. Es el enlace natural entre el centro y el Albaicín o el Sacromonte: desde el final puedes subir por la Cuesta del Chapiz hacia San Nicolás o seguir hacia el Camino del Sacromonte. La calzada es empedrada y estrecha, con coches ocasionales: camina por el lado del río.
Diez minutos sin parar, pero lo normal es tardar entre 30 y 45 minutos parándote en el Bañuelo, los puentes y los miradores improvisados sobre el río.
El desnivel es suave, pero el empedrado es irregular y las aceras casi inexistentes. Con carrito es viable despacio; en silla de ruedas resulta incómodo y conviene valorar el tramo hasta el Paseo de los Tristes.